La segunda jornada convocó a miles de personas en el Parque Río Claro, donde artistas locales, Myriam Hernández y Los Bunkers marcaron una noche cargada de emoción y cercanía, además de un despliegue municipal que buscó combinar música, seguridad y educación ciudadana.
Entre el 13 y 15 de febrero, la explanada del Parque Río Claro de Talca, volvió a convertirse en el epicentro cultural de la ciudad. Uno de los eventos gratuitos más grande del país abrió sus puertas a las 16:00 horas hasta las 01:00 de la madrugada, consolidando una vez más el Festival de la Independencia 2026 como hito relevante a nivel regional y nacional.
Sin embargo, fue la segunda noche la que centró todas las miradas y captó la atención de toda la ciudad. La jornada del sábado se perfilaba desde días antes como la más esperada y comentada en las redes sociales con gran expectativa, dejando en claro que sería la noche con mayor concentración colectiva.
Desde temprano, familias ocuparon la sombra de los árboles, desplegando sus bolsos, sillas y botellas de agua, en una escena que ya forma parte del paisaje cultural de la comuna. La fiesta no solo ofrece un espectáculo musical, sino también un espacio de encuentro comunitario: 20 carros de foodtrucks, patios de cervezas, 52 puestos de emprendedores y juegos infantiles; daban la forma de una experiencia pensada en las distintas generaciones.
La noche comenzó con Javitayala y Lusho Fresh. Los dos, artistas locales, subieron al escenario visiblemente emocionados. Después de su show, comentaron lo contentos que estaban “Hoy hemos cumplido un sueño como artistas de presentarnos en nuestra casa, nos hemos preparado como profesionales (…) y hemos cumplido un sueño al presentarnos en este escenario”. El público los acompañó con energía, sobre todo los más jóvenes que ya los conocían.
El ambiente se volvió más familiar cuando apareció Myriam Hernández. Muchos habían llegado por ella y se notaba. Lilyan Saavedra una fiel fanática de la cantante, comenta “Vengo a ver a mi querida Myriam que sigo desde toda la vida, desde que estaba en el programa de Don Francisco”. Para Susana, otra admiradora de la artista, fue aún más especial, “Lo viví muy bonito, muy lindo, porque la pude ver de cerca y porque ella es maravillosa”. Ambas reflejaban lo que pasaba en la explanada: familias enteras cantando canciones que reconocen desde hace décadas.
El cierre estuvo a cargo de Los Bunkers un show acústico que mantuvo a miles de personas hasta el final. La banda, referente del rock chileno logró generar una atmósfera de cercanía con la multitud de fanáticos. Entre sus seguidores se encontraba, María Paz de 41 años, que asistía junto a su hija de 10; ambas compartían la gran admiración por esta agrupación y destacaban especialmente a Cancamusa como referente femenino dentro de la escena actual de lo que es la música y arte chileno.
La magnitud del evento también fue destacada por el animador nacional José Miguel Viñuela, quien valoró profundamente el carácter único que entrega este festival. Según expresó desde su experiencia, pocas veces se observa una recinto tan repleto durante tres jornadas consecutivas, lo que afirma que se ha alcanzado el objetivo a nivel social y cultural.